CAPÍTULO 19: RELATO #1

Escrito por reflexionesdeuntarado 07-06-2015 en Relato. Comentarios (0)

Se encontraba en una encrucijada. No sabía que hacer. Su mente era caótica. Sus pensamientos, un batiburrillo de emociones hormonadas. Y en el fragor de la incertidumbre, tampoco era capaz para realizar ninguna otra tarea, por sencilla que fuese. Vivía sin ton ni son por aciagos días en los que el calor hacía mella en su estado de ánimo. Los exámenes, tan importantes y vitales para su incierto futuro, eran poco más que una broma de mal gusto. La importancia es necesariamente relativa. Algo banal es para él lo que vital para otros. Odiaba a ese hijo de puta. Lo odiaba. Le daba asco. Al salir del baño, se dio cuenta. Caminaba por la casa, sin pensar, sin hablar. Sólo moviéndose. Solo moviéndose. Con una canción sonando de fondo, de Skrillex. Estaba a todo trapo. Necesitaba ese ruido fuera para evitar darse cuenta del silencio de su interior. La canción terminó. Paró en seco, mientras pensaba en qué canción ponía. Mientras piensa, se da cuenta de cosas de él que no le gustan.

Odia ser así, pero es la forma de evitar que le hagan daño. Sabe que es contraproducente. Sabe que es autodestrucivo. Sabe que le da igual. Sabe que busca aprobación y, por encima de todo, cariño. Y sabe que nadie debe saberlo jamás. Odia pensar. Odia la introspección. Va a dormir. Necesita algo que le distraiga lo suficiente para no pensar, pero que  le aburra hasta el punto de poder dormir.

Sigue sin saber, pero no lo quiere. La ignorancia es una muerte dulce. Tres horas mirando al techo, sin nada que hacer. Un aburrimiento casi soporífero le inunda, pero está despierto.

Los pensamientos abordan su mente sin ningún tipo de protocolo, en plena mar arbolada.

Consigue conciliar el sueño, mas anhelando descanso, topa con una turbia pesadilla que le invade. Son cosas realistas, no es un sueño fantasioso, es una paranoia conspiratoria que su mente le ha creado para alimentar a la bestia. Como si no fuese suficientemente fuerte. Despierta empapado en sudor. Son las siete de la mañana de un día ya vivido.