CAPÍTULO 17: EL BELLO ARTE DE LA PROCRASTINACIÓN

Escrito por reflexionesdeuntarado 01-06-2015 en Opinión. Comentarios (0)

Me aburro. Es tal la sensación soporífera que ni siquiera sé qué es lo que me apetece hacer. Cualquier cosa me podría servir para aplacar el aburrimiento. 

Dios, que coñazo. Soy consciente de que darme con piedras contra los cojones sería mejor que esta sensación. A ver, pensemos, ¿qué puedo hacer? 

¿Y si me pongo a estudiar? No, eso sería ir a lo fácil. Además, quiero algo que me entretenga. No me convence. Quiero un reto. 

A lo mejor la clave está en jugar a algo. Pero, ¿qué juego meto en la consola? Uno de tiros, no. No tiene profundidad ni dificultad. ¿Y este de lucha? Buf, es que sin amigos, yo sólo, es mucho palo. 

Pero calla, que creo que he solucionado el problema. Llamo a un amigo. Pero, ¿a quién? A Juan, no. Desde que está con la novia, no hace otra cosa que hablar o estar con ella. A Manu tampoco, está currando fijo. Siempre curra. Joder, esto es más complicado que decidir el videojuego. 

Mejor me pongo una peli. A ver, ¿qué me apetece? Los Vengadores está bien, pero la vi hace poco. ¿Watchmen? Huy no, quiero algo decente. Batman 3, definitivamente no. Es lo peor. Maldito Nolan, que mal director es. Pero la 2, la del Joker, esa me gusta. No por Batman, sino por el villano. Va, me pongo esa. A ver que hora es... ¿Las ocho ya? Pues va a ser que no, que la peli dura dos horas largas. Mejor me veo una serie. La pregunta es cuál me pongo. ¿Juego de Tronos? No, que mojón. Casi prefiero estudiar, pero la hora que es, entre que preparo las cosas y me pongo, no me da tiempo ni a leerme un tema.

Joder, pero cómo me aburro. Igual si me pongo un videojuego...