CAPÍTULO 15: PIRATERÍA

Escrito por reflexionesdeuntarado 29-05-2015 en Opinión. Comentarios (0)

Hablemos de piratería. Antes de entrar en el tema que nos atañe, me gustaría resaltar que me resulta curioso cuanto menos el uso de esta palabra con esta acepción en particular. Es igualar a aquel que, hace siglos, robaba, saqueaba, mataba, violaba (el más salidillo), con alguien que, bueno, se descarga una película (o contenido con copyright) de forma ilegal. No sé, me hace gracia.

También me hace gracia el que los artistas se quejen de que el público pirata no ve el trabajo que hay detrás de una película, de una canción o de un libro. Pero, sinceramente, ¿de verdad tengo que fijarme en él? La mayoría de la gente que va a un restaurante y pide un bistec, no se fija en el trabajo que hay detrás. Se fija en si está en buen estado o si le gusta. No le da importancia al herrero que ha fabricado las herramientas para que el genedero prepare los pastos de la vaca, ni en el señor del matadero, ni el transportista que se encarga de llevar las vacas o los bistecs, ni del cocinero que lo ha hecho. No. PRIMERO lo prueba, y si le gusta, se lo comerá y pagará gustosamente, y si no, decide si pedir que lo vuelvan a hacer, o si come otra cosa, o se marcha sin pagar. No tiene más. 

Es difícil que el público "pruebe" la película sin llegar a verla del todo, porque un insípido tráiler se queda en un coitus interruptus, un minuto y medio que no da para dos horas de peli. Pero en la industria del videojuego (que, casualmente, también es contenido con copyright, y se puede piratear), una industria que sigue gateando mientras la del cine es ya capaz de correr unos 200 metros valla, ha solucionado este problema: demos gratuitas (porciones del juego sin acabar, con zonas bloqueadas y a veces un temporizador que no te deja jugar más de X horas), betas (juego en una fase inacabada, normalmente entregada a la comunidad de jugadores con el fin de modificar fallos de última hora o para que la propia comunidad proponga mejoras y que se puedan implantar), y los accesos anticipados. Estos últimos se están poniendo de moda últimamente. La mecánica es sencilla; pagas una cantidad de dinero muy reducida (por ejemplo, si el juego final va a costar setenta pavazos, pagarías quince o veinte), por un juego que no está terminado (como la beta, pero en una fase mucho menos desarrollada), pero con acceso casi total al mismo, donde la compañía utiliza al usuario medio como tester (este es el señor al que las empresas de videojuegos pagan por encontrar fallos en el juego), a cambio de poder disfrutar del juego mucho antes y por un precio que roza lo ridículo. En el juego final no te cobran la diferencia. Es una idea muy buena porque gana todo el mundo (menos los testers); la compañía se ahorra nóminas, y el jugador dinero. A ver si a alguien se le ocurre algo parecido en las industrias de cine y literatura. 

Para mí, la piratería es la evolución natural producto del elevadísimo precio de las entradas (seguimos con el ejemplo del cine) y de la situación económica actual. Cuando se realiza el evento de la "Fiesta del Cine", las salas están abarrotadas. En más de una ocasión he tenido que esperar a la siguiente sesión para poder ver una película. Pero entras en una sala de cine un martes cualquiera y, después de darte varios puntos de sutura a la altura del riñón por el precio de una entrada, si ves a doce personas, han hecho un lleno. Un exitaso. 

A mi me encanta ir al cine, como a casi todo el mundo. Le da mil y una vueltas a ver una película en casa, con mal audio, incómodo de cojones y evitando hacer click sin querer en aquel seño tan altruista que regala coches porque sí. Lo inviable es que tres entradas de cine, con palomitas pequeñas y una triste cocacola zero (que si es zero, debería ser más barato, se ahorran ese azúcar) valgan cincuenta euros.

Eso sí es piratería.